Semanario Católico Fides, promociona Campaña “Para una Cultura de paz y respeto por la vida”.

Ha transcurridola fiesta de la Virgen de Suyapa. El acontecimiento, a lo largo de varios días, ha reunido a multitud de personas, venidas de las distintas regiones en que se divide el país. Cada día ha tenido las características de una inmensa concentración popular, en la que han participado miles y miles de hondureños.

La Virgen de Suyapa, es uno de los símbolos más elocuentes de la encarnación de la fe católica en el corazón del pueblo. Las demostraciones de fe han sido impresionantes, y quienes han sido los participantes en estos acontecimientos, han  manifestado sentir un agradecimiento profundo con la Madre de Jesús, por acompañarles y ayudarles en el desenvolvimiento de sus actividades diarias, en el hogar, en el trabajo y en la comunidad.

A la Virgen de Suyapa, hay muchos que la consideran como  un gesto particular de predilección que la Madre de Dios ha dado a Honduras. Es una gracia que ayuda a vigorizar la fe de los hondureños, para tener una relación más viva y vivificante con el Dios de la vida, del amor, la alegría y la paz.

Su fiesta ha sido una muestra elocuente de que la fe católica está viva, y es un elemento muy importante en la cultura nacional. Y, a lo largo de todas las celebraciones, se oró por la unidad, la paz y la prevalencia de la justicia entre todos los hondureños.

De hecho, se pudo comprobar que la mayor aspiración de los hondureños es un anhelo profundo de vivir en paz,  lo cual significa un rechazo para quienes se empeñan en crear un clima de inseguridad ciudadana, un desprecio rotundo a la vida con tantas muertes diarias que se suscitan en el país  y un reclamo perenne de justicia.

No sólo la deuda social es una materia pendiente en Honduras, también lo es la recta  aplicación de la justicia que acabe con la impunidad y, sobre todo,  la corrupción que corroe no sólo el interior de los organismos operadores de la justicia sino casi toda la institucionalidad

Estas realidades más la presencia del crimen organizado en el país y la actividad del narcotráfico son obstáculos para que  la paz y el respeto a la vida prevalezcan como ejes esenciales de armonía y convivencia ciudadana.

Las alarmas se han disparado ante el clima de violencia que nos sacude, son muchas las voces que se ha alzado denunciando las causas de la inseguridad en que nos desenvolvemos y sugiriendo  los correctivos a tomar, pero son muy pocas las acciones que se han realizado para  detener el derramamiento de sangre fraterna que nos agobia.

Por  ello, el anhelo de vivir en paz va más allá de los simples enunciados,  es el deseo profundo de terminar con todos los impedimentos  que imposibilitan una convivencia armónica entre la población y abrir las posibilidades de un auténtico desarrollo para  una nación  no pobre, sino empobrecida como la nuestra.

Como Iglesia y precisamente en el Día en que celebramos  la Festividad de Santa María de Suyapa, se ha hecho un valioso aporte para ese anhelo de vivir en paz, al lanzar  la Campaña “Una cultura de paz y respeto por la Vida” que dirigirá Cáritas de Honduras.

Loable labor la de Cáritas, porque la campaña llega justo en los momentos en que más se necesita abordar con seriedad el respecto hacia lo más valioso que tenemos: la vida.

Que las expresiones populares en favor de la paz, a través de las manifestaciones devotas para la Virgen de Suyapa, nos sirvan de reflexión a los hondureños,  y que  su apertura de Madre nos  haga comprender  que estamos convocados  a mirar nuestra realidad, signada por las necesidades ingentes de la población, especialmente la más pobre.

Es la oportunidad que nos brinda la patria de contribuir al logro del bien común, buscando que imperen la paz, la justicia y la equidad y, sobre todo, el respeto a la vida.

El Señor Jesús lo expresó muy claramente: "Felices los que trabajan por la paz….serán llamados hijos de Dios".


Artículo Central dedicado a promocionar la Campaña

A través de Cáritas de Honduras:
Iglesia lanza la Campaña: “Para una cultura de paz y respeto por  la vida”

Por: Redacción Central La Iglesia Católica hondureña preocupada por el incremento de la violencia y la criminalidad en el país  lanzó la Campaña ciudadana denominada “Para una cultura de la paz y respeto a la vida”, la cual será ejecutada por la Pastoral Social Cáritas de Honduras.

El lanzamiento se realizó durante la Festividad de Nuestra Señora de Suyapa, Patrona de Honduras, el pasado viernes 3 de febrero  y en Tegucigalpa estuvo a cargo de Su Eminencia Cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, durante la Misa Solemne conmemorativa del 265 Aniversario del hallazgo de  la Morenita. De igual forma los obispos de cada una de las diócesis hondureñas  realizaron el lanzamiento en sus respectivas sedes.

Las razones que justifican la Campaña están expuestas en un documento de análisis realizado por expertos de Cáritas en el cual se señala la grave situación de violencia e impunidad que vive el país, el cual FIDES reproduce a continuación:

Durante los últimos treinta años, la sociedad hondureña ha experimentado un gran deterioro en sus principios y valores. El más notorio es la creciente violencia que se ha instalado en nuestras vidas.
Honduras es, en estos momentos, el país más violento de Centroamérica. Según el estudio Global sobre homicidios, revela que Honduras es el país con mayor índice de homicidios en Centroamérica proyectando una taza de 82.1 homicidios por cada cien mil personas, la más alta a nivel mundial, seguido de El Salvador con 66 homicidios por cada cien mil habitantes para 2011.
De acuerdo con datos del Observatorio de la Violencia del Instituto Universitario de Democracia, Paz y Seguridad, revela que para el primer semestre de 2011, tuvimos un promedio de 598 muertes mensuales y 20 víctimas diarias, con un incremento del 22.5% en comparación con los primeros seis meses de 2010 que presentó un promedio de 488 víctimas de homicidio al mes, registrándose un total de 3,587 personas que murieron en el año a causa de la violencia.

La fácil disponibilidad de armas de fuego en el país, hacen de éstas, el principal instrumento de muerte por homicidio a nivel nacional,  3,044 muertes o sea el 84.9% de los homicidios ocurridos. Esta tendencia se mantiene desde hace ya varios años sin que pueda reducirse el mal uso de estos instrumentos mortales. Cabe destacar que las leyes hondureñas permiten a cada ciudadano el registro de cinco armas de fuego. Por ello, la Iglesia manifiesta que, “Es necesario que se adopten las medidas apropiadas para el control de la producción, la venta, la importación y la exportación de armas ligeras e individuales, que favorecen muchas manifestaciones de violencia”.
La inseguridad ciudadana —que se manifiesta a causa de la crudeza de la violencia común, organizada e institucionalizada—, provoca temor, desconfianza e incertidumbre. La gente prefiere encerrarse, aislarse, pues se siente impotente ante una situación que, a veces, se torna incomprensible e incontable.

Los hechos violentos se expresan de muchas formas: homicidios, secuestros, masacres, robos de autos, asaltos, violaciones sexuales. El narcotráfico y el crimen organizado se han consolidado como un poder sin control, amenazando incluso la gobernabilidad del país.
Pero también hay otro tipo de violencia de la que no se habla, o de la que se habla muy poco y en voz baja. Ésta tiene lugar en los espacios privados, dentro de cuatro paredes y detrás de las puertas. Se trata de la violencia doméstica e intrafamiliar, que sólo se convierte en noticia cuando la víctima sufre heridas graves, o muerte.

Protagonismo militar

Las respuestas que el Estado ha brindado ante esta situación  priorizan  las medidas de corte punitivo, criminalizando la pobreza y la juventud. También ha elevado el protagonismo policial (aumentos de más del 500% del presupuesto de seguridad en la última década), respondiendo a la lógica de que, a más policías y más logística para patrullaje e inteligencia, más seguridad. Con el aumento del gasto en defensa, no disminuye la violencia en el país, al contrario se han remilitarizado las actividades de seguridad interna lo que ha abierto el camino para el protagonismo político militar, sumado a la total pérdida de control civil sobre los cuerpos armados.

Dadas las circunstancias en las que nos encontramos hoy, queda evidenciado que las respuestas que el Estado ha procurado para reducir la violencia, son insuficientes. Los últimos acontecimientos causan mayor preocupación, cuando las instituciones con responsabilidad de resguardar la seguridad de las personas se ven involucradas en hechos criminales contra la población.

Pocas acciones

Poco o nada se ha hecho por superar el fenómeno de la violencia, por cambiar los comportamientos y las maneras en las que hemos aprendido a resolver nuestros conflictos. Consideramos que se debe atender el problema de la violencia, y no sólo el delito, concertar una política de seguridad ciudadana integral y una política criminal, separar funciones de seguridad y defensa, y desmilitarizar  las funciones de la Policía, pero también fomentar una cultura de paz desde todos los espacios posibles.
La Iglesia Católica a través de la Pastoral Social / Cáritas, convencida de que todos los seres humanos tenemos la necesidad y el derecho de convivir en paz, en un país seguro, donde la promoción de la persona sea el centro de todas nuestras acciones, ha decidido retomar la CAMPAÑA CIUDADANA PARA UNA CULTURA DE PAZ Y RESPETO POR  LA VIDA convocando a su feligresía, involucrando sus estructuras pastorales, y  a todos los hombres y mujeres de Honduras a promover la cultura de la vida y rechazar la violencia, ya que “en efecto, para el cristiano proclamar la paz es anunciar a Cristo que es «nuestra paz» (Ef 2,14).”, exhortando a todos los miembros de esta sociedad a convertirse en constructores de la paz (cf. Mt 5,9).

Campaña por la paz

La Campaña bajo los lemas: “No puede llamarse hijo de Nuestra Señora de Suyapa quien provoca Violencia y Muerte” y “Paremos la Violencia, respetemos la vida”, tiene como objetivo, contribuir a crear un clima de respeto por la vida y la dignidad humana en todos los espacios de la vida nacional, a fin de apoyar a la construcción de una sociedad tolerante y equitativa, cuyo centro sea el respeto y el bienestar de la persona humana.

Bien se sabe que la violencia, con sus diferentes tipos y manifestaciones, es un problema con raíces estructurales, institucionales y culturales de larga data, imposibles de resolver con una campaña de duración y recursos limitados, sin embargo, lanzamos este esfuerzo con la esperanza de propiciar el surgimiento de constructores de paz y espacios de tolerancia y solidaridad. Habrá que empezar a romper el círculo de la impotencia y temor ante el fenómeno de la violencia, como primer paso para enfrentar el problema desde la ciudadanía.

Como Iglesia, también nos unimos a las diferentes iniciativas que buscan construir la paz, especialmente la impulsada por la Universidad Autónoma de Honduras a través de su Rectora Julieta Castellanos y la impulsada por la Fundación Suyapa con el lema “Hazme un Instrumento de tu paz” tomando a la Virgen María como ejemplo y promotora de valores espirituales.

LA CIFRA

De acuerdo con datos del Observatorio de la Violencia del Instituto Universitario de Democracia, Paz y Seguridad, revelan que para el primer semestre de 2011, tuvimos un promedio de 598 muertes mensuales y 20 víctimas diarias.

EL DATO

Con el aumento del gasto en defensa, no disminuye la violencia en el país, al contrario se han remilitarizado las actividades de seguridad interna lo que ha abierto el camino para el protagonismo político militar, sumado a la total pérdida de control civil sobre los cuerpos armados.

LA FRASE

“No puede llamarse hijo de Nuestra Señora de Suyapa quien provoca Violencia y Muerte” y “Paremos la Violencia, respetemos la vida”.

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Mons. Evelio Domínguez Fundador de Cáritas Honduras